La Criminología atraviesa una seria transformación, que, de la mano de las nuevas generaciones, intenta modernizarse y adaptarse a la globalización que se vive. Las nuevas personas profesionales en el ámbito de la criminología deben comprender el grado de complejidad al que se enfrentan en un área tan amplia y sumamente compleja, además tienen la obligación de hacerle frente con ideas frescas, integrales y objetivas, a un sinfín de retos que presenta la modernidad, se puede mencionar por ejemplo el gran desarrollo de tecnología de punta, así como la aparición en una gran cantidad de países del populismo punitivo y la desigualdad social.
Sin duda estas nuevas generaciones deben aportar y fortalecer el uso en la criminología de un enfoque que involucre a distintas disciplinas, para poder comprender desde una perspectiva más estructural sobre las causas y consecuencias de la comisión del fenómeno criminal y todo lo que lo rodea. Para poder comprender de esta manera que cualquier tipo de acción criminal, no debe estudiarse únicamente desde el ámbito penal y legal, al contrario, necesita comprenderse a través de diversos enfoques, utilizando herramientas psicológicas, sociológicas, forenses y hasta tecnológicas. Según Zuñiga, (2021) “la criminología es una ciencia tan dinámica, que estudia discretamente los hechos criminales, así como las conductas desviadas. Por lo tanto, no podría de forma única, tener una definición que abarque pluralidad de culturas, etnias y formas de pensar” (p.89).
Por ejemplo, el surgimiento del crimen cibernético o cibercrimen, el cual aparece como un fenómeno en constante evolución, esto requiere de conocimientos avanzados en informática y tecnología digital, bondades que los nuevos estudiosos de la criminología parecen traerlo como un “chip” integrado de una forma natural. Otros temas que deben abordar los nuevos profesionales, es promover la justicia de una manera más equitativa, buscando analizar, como las causas que en muchas ocasiones son la raíz del delito, no son atacadas y analizadas a tiempo. La desigualdad social, la falta de empleo, la falta o poco acceso a la educación, la exclusión y entornos sociales complicados, tienen que ser tratados con políticas criminales preventivas en lugar de aplicar tanto el poder punitivo, el cual se ha demostrado no ha tenido los efectos deseados a nivel social y en cuanto a la reducción de la delincuencia.
Referencias
Zuñiga, R. (2021). Fundamentos de criminología. EUNED.

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